Para la mayoría de los economistas críticos y las
corrientes de pensamiento económico alternativo la crisis estructural de los
años setenta marcó el inicio de una nueva etapa que se ha convenido en
llamar neoliberal. Hablamos entonces de un cambio en la configuración de la
economía capitalista, que desde el final de la segunda guerra mundial y hasta
los años setenta había estado gestionada a partir de un ideario obtenido de las
enseñanzas de Keynes. Esa etapa del
capitalismo, apellidada dorada entre otras cosas por la inexistencia de crisis
graves y por responder a un círculo virtuoso de crecimiento de salarios y
crecimiento económico, entró en crisis y abrió la puerta a una nueva forma de
comprender la sociedad.
El neoliberalismo es evidentemente una ideología, con un
proyecto más o menos definido de cómo tiene que ser la sociedad, y sus bases
pueden encontrarse en F. Hayek o M. Friedman. Pero el neoliberalismo
es también la configuración resultante de aplicar un determinado tipo de
políticas, las que fueron inspiradas por aquella ideología. El capitalismo no
se articula siempre de la misma forma y sus instituciones cambian (las relaciones
entre capital-trabajo, entre Estado-trabajo y otras…) bien como respuesta a su
propia dinámica (como se suele postular desde la teoría marxista) o bien como
resultado de políticas concretas (como afirman los teóricos poskeynesianos).
Desde la teoría económica marxista puede explicarse el
neoliberalismo a partir de la óptica de clases, como el proyecto de las clases
más ricas para recuperar unos espacios de poder político y económico que
perdieron tras la segunda guerra mundial. Desde otros enfoques, complementarios
en todo caso, el neoliberalismo es un nuevo régimen de acumulación (teoría regulacionista) o una nueva estructura
social de acumulación (teóricos de la escuela radical). Hay diferencias al
respecto de qué llevó al surgimiento del neoliberalismo como nueva forma de
configuración capitalista y sobre su estabilidad a medio o largo plazo, pero no
hay disensiones importantes a la hora de definir como tal una etapa muy bien
caracterizada.
Caracterización del neoliberalismo
El neoliberalismo se impuso primero en Estados Unidos y en
Reino Unido (aunque se experimentó previamente en el Chile de Pinochet), y su
aplicación es muy distinta entre los países del mundo. No obstante, el patrón
es el mismo y los efectos más similares que diferentes. Esa es la razón por la
cual analizar el neoliberalismo estadounidense es especialmente útil, por ser
la forma canónica del proyecto, para comprender esta nueva configuración. Para
D. Kotz (2008), el
neoliberalismo estadounidense tiene una serie de nueve características
principales.
§ La desregulación del comercio y las finanzas, tanto en su
nivel nacional como internacional.
§ La privatización de muchos servicios otrora
brindados por el Estado.
§ La cesión por parte del Estado de su
compromiso de regular activamente las condiciones macroeconómicas,
especialmente en lo referente al empleo.
§ Brusca reducción en el gasto social.
§ Reducción de los impuestos aplicados a las
empresas y familias.
§ Ataques desde el gobierno y las empresas a los
sindicatos, desplazando el poder a favor del capital y debilitando la capacidad
de negociación de los trabajadores.
§ Proliferación de los trabajos temporales sobre
los trabajos fijos.
§ Competencia desenfrenada entre las grandes
empresas, en relación a un entorno menos agresivo propio de la configuración de
posguerra.
§ Introducción de principios de mercado dentro
de las grandes empresas, particularmente en lo referente a las remuneraciones
de los trabajadores de más poder.
Esta caracterización es, como puede intuirse, adecuada para
describir los desarrollos recientes en prácticamente todo el mundo capitalista,
a pesar de que está pensada para la economía de Estados Unidos. Y es la
combinación de estas características la que da lugar a una serie de efectos que
el propio D. Kotz (2008) enumera también:
creciente desigualdad, incremento de la importancia del sector financiero y
sucesión de grandes burbujas de activos.
La creciente desigualdad
La creciente desigualdad es resultado de varios
desarrollos. Por una parte, de la desregulación de sectores como el transporte
y la comunicación y los consecuentes descensos salariales que allí tuvieron
lugar. Por otra parte, la desregulación internacional de los flujos de capital
acentuó la competencia entre países y presionó los salarios a la baja. La
transferencia de trabajos desde el sector público hacia el sector privado
también presionó los salarios a la baja en muchos casos. El cambio de objetivos
de política monetaria (concentrándose en la inflación más que en el pleno
empleo), y la naturalización del desempleo, condujo a una mayor tasa de
desempleados y a lo que Marx denominó “ejército industrial de reserva”,
empujando también los salarios a la baja. La reducción de los programas
sociales ofertados por el Estado cuyos beneficiarios eran generalmente los más
necesitados. Los cambios en el mercado laboral, con los sindicatos golpeados
por el Estado y las grandes empresas y con la proliferación de contratos
basura, agudizó el deterioro de la capacidad de negociación de los
trabajadores, algo que finalmente se tradujo en menores salarios. Finalmente,
la mercantilización del interior de las grandes empresas presionó al alza los
salarios de los grandes ejecutivos, mientras los salarios de los trabajadores
más de base se mantuvieron estancados o en retroceso.
En realidad, son todos conceptos y teorías que hemos
compartido en el Blog me parecen especialmente útiles para comprender la
sociedad actual y particularmente las causas de la crisis financiera y
económica que vivimos y -previsiblemente- viviremos. No cabe duda de que son
todos fenómenos muy interrelacionados, y que deben estudiarse con cuidado por
la gran cantidad de variables que median entre unos y otros. Las diferentes
corrientes de pensamiento económico alternativo (poskeynesianos, radicales, regulacionistas, marxistas, etc.) nos brindan la oportunidad de sacar
enseñanzas que en su mayor parte pueden integrarse en una explicación coherente
y cierta.
A mi entender el uso del concepto neoliberalismo está
plenamente justificado, tanto en su concepción ideológica como en su concepción
económica. No importa que otros lo usen con otro propósito, menos descriptivo y
más político, pues ambos usos son perfectamente legítimos. La economía no es un
compartimento estanco de la política, sino parte necesaria de ella y los
comunicadores sociales, en mi opinión, un doble papel por cumplir. El de
describir (más bien revelar) la realidad que nos rodea y el de concienciar a
una población a la que se le ha privado de las herramientas fundamentales para
saber cómo quieren organizarse como sociedad.
Espero sus comentarios.
Hasta pronto.
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